Una alianza por el Comercio Justo. Firma de convenio entre la Coordinadora Mexicana y el Colegio de la Frontera Sur, ECOSUR

El viernes 18 de agosto de 2017, en la Ciudad de San Cristóbal de las Casas, en el Estado de Chiapas, México, representantes de la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo, CLAC, la Coordinadora Mexicana de Comercio Justo, CMCJ, y el Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), se dieron cita para firmar la Declaratoria Institucional del Comercio Justo. Con este acto, dicha institución educativa da un paso más a ser parte de la campaña “Universidades Latinoamericanas por el Comercio Justo”.

Con dicho convenio ECOSUR reafirma su compromiso en varios puntos, siendo uno de ellos crear conciencia sobre la práctica, beneficios y resultados del Comercio Justo; así como realizar actividades de extensión y vinculación con organizaciones de Pequeños Productores y la promoción del Comercio Justo entre otras organizaciones.

Tanto para CLAC como para la Coordinadora Mexicana, esta declaratoria simboliza un paso más y una ventana abierta que permitirá expandir hacia las presentes y nuevas generaciones el conocimiento sobre el Comercio Justo, sus valores y principios. Como lo comenta Xiomara Paredes, Directora Ejecutiva de CLAC: “Celebramos esta alianza a favor de los pequeños productores y el Comercio Justo, ya que creemos que el Comercio Justo es una herramienta eficaz y poderosa para contribuir a reducir la pobreza y que sólo si trabajamos con los pequeños productores podremos contribuir a acortar la brecha de inequidad existente en América Latina y El Caribe”.

A su vez, dicha alianza presenta la posibilidad de generar beneficios hacia las organizaciones de Pequeños Productores en cuanto a temas de capacitación, investigación, asesoría y seguimiento técnico. ECOSUR es un centro de investigación científica que trabaja en la investigación de diferentes tópicos socio ambientales conjuntamente con productores, organizaciones y sociedad civil.  Como lo señala Xiomara Paredes: “Trabajando unidos y en alianza podemos llegar más lejos. Acercar la academia hacia el Pequeño Productor es sumamente importante para que el conocimiento empírico se convierta en conocimiento científico, también para crear conciencia del consumo responsable y fomentar el consumo local”.

Por su parte, Juan Francisco Barrera, Director Académico de ECOSUR, destacó que la firma del convenio implica también la posibilidad de colaboración con los 26 centros de investigación que forman parte del Sistema de Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONACYT, y de manera particular, con los centros de la coordinación III que se especializan en alimentos, salud y medio ambiente.

Finalmente, para el Director de ECOSUR, Mario González, la firma de la declaratoria les permitirá tener un rol más activo en el cambio de los actuales estándares de producción y consumo, y ayudar a las organizaciones de Pequeños Productores a ser protagonistas de su propio proceso de desarrollo, permitiéndoles invertir en sus comunidades, buscando la autosuficiencia y la autogestión.

¡Celebramos este mutuo compromiso y hacemos votos de los frutos que dará!

Alianzas público-privadas para la Protección Infantil en Paraguay

Cada vez son más las exigencias de parte de los mercados de mantener las cadenas productivas libres de trabajo infantil [1]. Para responder a tales exigencias se espera de las organizaciones de productores un abordaje proactivo de la problemática, mediante la toma de conciencia sobre sus realidades, identificación de sus principales retos y el desarrollo de acciones preventivas que aborden las causas fundamentales del trabajo infantil en sus contextos.  Para lograrlo, se debe de reconocer que esta compleja problemática no se puede tratar solamente desde una organización de productores sino requiere de la generación de alianzas con actores gubernamentales o de la sociedad civil y su apoyo en acciones que sumen a las emprendidas por una Organización de Pequeños Productores, OPP.

Un buen ejemplo de ello, es el avance logrado en los últimos meses en Paraguay, liderado por la Coordinadora Paraguaya de Comercio Justo y por la OPP Aso Independencia.

Aso Independencia, tras una experiencia de implementación de un proyecto piloto sobre protección infantil, ha integrado el Consejo Distrital de la Niñez y Adolescencia de Independencia, así como la Comisión Nacional de Erradicación de Trabajo Infantil, ambas conformadas por instancias públicas y de la sociedad civil. Con ello se abren nuevas oportunidades de seguir aportando al bienestar infantil de sus comunidades de influencia y de poner sobre estas mesas de diálogo y de concertación de políticas a favor de la infancia, las preocupaciones y retos desde el punto de vista de los productores.

Por otro lado, también se han generado alianzas con la Secretaría Nacional de la Niñez y Adolescencia-SNNA para brindar talleres de sensibilización sobre las peores formas de trabajo infantil a las organizaciones miembro de la Coordinadora Paraguaya de Comercio Justo. Así como para articular a la Coordinadora con el programa del Gobierno de apoyo a familias que presentan riesgo de trabajo infantil. Además, en conjunto con la SNNA, el Ministerio de Trabajo y en el marco del proyecto financiado por USDOL Paraguay Okakuaa, se va a brindar asistencia técnica a los productores para realizar un análisis de todo el proceso productivo en caña de azúcar en vistas a identificar las tareas peligrosas y no peligrosas para los niños y niñas, lo que permitirá a futuro promover su inclusión en el proceso productivo, en tareas ligeras y adecuadas a su capacidad y edad, a la vez  de protegerles de las formas peligrosas de trabajo.

[1] El concepto de trabajo infantil al que nos referimos en esta nota, y tal como lo define la Organización Internacional de Trabajo (OIT), se delimita a aquel trabajo “que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”.  

 

Campaña Universidades Latinoamericanas por el Comercio Justo. Una academia con olor a tierra

Es indudable el aporte de las universidades en la sociedad. Su contribución va más allá del cotidiano en las aulas del campus. Las universidades son, además de preservadoras de conocimiento, importantes puntos de encuentro entre posturas discordantes, formadoras de liderazgos y exploradoras de soluciones ante problemas y retos. Debemos reconocer también que la cobertura universitaria en los países de Latinoamérica y el Caribe sigue siendo limitada, pues hoy en día, según datos de la UNESCO, sólo el 32% de las y los jóvenes entre 18 y 24 años tienen acceso a la educación superior.

No obstante, no se puede dejar de lado que existe otra manera de transmitir el conocimiento, más empírico, oral y familiar, que se da en el campo. En México está el dicho de que “El trabajo en el campo tiene 100 lecciones, pero es una al año”. Las organizaciones de pequeños productores han sido también un espacio de aprendizaje y desarrollo de capacidades personales y colectivas. Las cooperativas son, en cierto modo, una universidad de la vida.

Esta doble manera de generar conocimientos (de la ciudad y el campo), lejos de ser una dualidad, marca una oportunidad para que desde diferentes enfoques se vislumbren respuestas encaminadas a responder los complejos retos y a través de las vinculaciones universitarias con las organizaciones de pequeños productores, coadyuvar para elevar la calidad de vida de las comunidades. Como lo expresa Raquel Oses, Representante de la Universidad Uniminuto de Colombia: “La alianza entre la academia y los Pequeños Productores debe salir de los muros de las universidades y trascender a los consumidores e instituciones, para poder pasar de la teoría a la práctica del Comercio Justo y el consumo responsable. De esta manera, la equidad, el desarrollo y la libertad se construyen mediante el diálogo de saberes y la solidaridad entre la academia, los Pequeños productores y los consumidores”.

La CLAC, como Red de Productores(as) y Trabajadores(as) de Comercio Justo ha asumido también esa misión y a través de la campaña de Universidades Latinoamericanas por el Comercio Justo, está buscando fomentar el comercio justo y consumo responsable en nuestras sociedades. Esta campaña busca establecer relaciones directas en los distintos ámbitos de actuación de las universidades: investigación, docencia, proyectos de desarrollo y también el consumo institucional con compras directas a las organizaciones de productores.

Esta iniciativa fue lanzada en el 2014 y a la fecha se han incorporado ya 11 universidades en 6 países, y en el breve tiempo se han desarrollado iniciativas de extensión social y de vinculación directa con las organizaciones de pequeños productores de Comercio Justo como son: celebraciones universitarias del día de Comercio Justo, sesiones de degustación de café, estudios de Cambio Climático en comunidades, asesorías administrativas y contables de estudiantes en las organizaciones y compras institucionales de café, entre otras contribuciones. Se espera que cada vez más universidades se sumen a la campaña para poder ir trabajando juntos y juntas en la promoción del Comercio Justo.

Les invitamos a conocer más de este programa en la página http://www.clac-comerciojusto.org/ulcj/,  y conocer más del Programa y algunos ejemplos de universidades vinculándose con las Organizaciones de Comercio Justo.

CLAC Participa en el Salón del Chocolate en Lima, Perú 2017

La Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo, CLAC, participó con algunas de sus organizaciones miembros productoras de cacao de Perú y Bolivia en la VIII Edición del Salón de Cacao y Chocolate 2017, realizado en la ciudad de Lima, Perú, durante el mes de julio. Dicha actividad, fue organizada por la Asociación Peruana de Productores de Cacao, APP-Cacao, con el objetivo de “integrar a los agentes económicos nacionales e internacionales de la cadena productiva, gestionar conocimiento, intercambiar información, establecer redes de contacto, hacer negocios y acercar la cultura del cacao y chocolate, informando al público sobre sus beneficios”.

Este importante evento contó con una gran variedad de actividades como son ruedas de negocios, chocodemo (clases para la preparación de productos a base de chocolate), salón de exhibición, bosque temático, cadena del cacao al chocolate (choco-museo) y conferencias magistrales en temas como: mercado y proyecciones, tendencias, industria mundial del cacao y sus derivados, calidad y competitividad, asociatividad y financiamiento.

Para CLAC, el evento fue escenario para afianzar el relacionamiento con organizaciones de Pequeños Productores/as de cacao certificadas Comercio Justo. Además, se aprovechó para establecer un encuentro personalizado con el equipo de personas representantes del Programa de Desarrollo de Cooperativas (CDP- por sus siglas en inglés) el cual se desarrolla  junto a varias cooperativas de cacao financiadas por USAID en coordinación TCHO (chocolatero Estadounidense) y Equal Exchange, comprador de cacao con sello de Comercio Justo.

El desarrollo y sobre todo la participación en este tipo de eventos es de suma importancia para promover el consumo local, conocer nuevas tendencias, actualizarse sobre lo que ocurre en el mercado, establecer contactos y por ende promover el desarrollo de las organizaciones mismas.