Coordinadora Española de Comercio Justo (201), Cuaderno de Comercio Justo, n. 6, mayo de 2016.

¿Cuáles son los principios básicos del comercio justo?

Crear oportunidades para pequeños productores en desventaja económica y social, organizados democráticamente.

Establecer y mantener relaciones comerciales solidarias, estables, de largo plazo, basadas en el diálogo y en el respeto entre productores, compradores  y consumidores. Todos los actores comerciales involucrados deben respetar los principios de la democracia, transparencia y rendición de cuenta.

Pagar un precio justo (acordado entre los actores de manera dialogada, responsable y participativa, que cubra los costos de producción, una remuneración digna del trabajo y pueda ser sostenido por el mercado) a las organizaciones de productores y a los productores; un premio social (para inversiones comunitarias) y un pre-financiamiento (mínimo 50% del valor del pedido final) para garantizar la sostenibilidad del negocio.

Al centro de la relación económica están los seres humanos no la maximización de las ganancias.

El rechazo rotundo a la explotación infantil y al trabajo forzoso.

La no discriminación por motivos de raza, clase, nacionalidad, religión, discapacidad, género, orientación sexual, afiliación sindical, afiliación política, VIH/SIDA, edad o de cualquier otra índole.

Garantizar la libertad de asociación y un entorno de trabajo seguro y saludable para los empleados y/o miembros, así como condiciones de trabajo dignas. Dignificar el trabajo.

Fomentar el desarrollo de las capacidades y las habilidades, sobre todo, de los más desfavorecidos y más vulnerables: jóvenes, mujeres, ancianos, discapacitados, entre otros grupos marginados.

Los actores involucrados en las relaciones de comercio justo también promueven activamente los principios y valores del comercio justo tanto a nivel local como continental e internacional.

Practicar y defender la sostenibilidad ambiental en todos los niveles de la cadena comercial.