Enfoque de CLAC frente al trabajo infantil

Reconocemos que no todo el trabajo que realizan niños, niñas y adolescentes, en el marco de sus familias campesinas, es dañino ni se deba prohibir. Existen formas de trabajo permitidas y deseadas, las cuales promovemos y creemos son necesarias tanto para la subsistencia familiar como para la futura inclusión generacional: es importante para las familias campesinas, que sus hijos aprendan y valoren la actividad agrícola y sus contribuciones al bienestar de los hogares rurales.

Las familias de productores quieren transmitir su conocimiento, prácticas ancestrales y amor por el campo a las futuras generaciones.  En ese sentido, la colaboración de los hijos e hijas de los productores en la economía familiar, es vista como una forma de socialización, aprendizaje, adquisición de conocimientos y destrezas útiles para su futura inclusión en la producción agrícola.

Dentro de los esquemas productivos de comercio justo, la participación de los niños y niñas en la economía familiar esta permitida y fomentada siempre y cuando no interfiera con la educación, los tiempos del estudio, el ocio y descanso; y siempre y cuando las tareas que se realicen sean ligeras, no peligrosas, estén supervisadas por familiares adultos y no perjudiquen su desarrollo y bienestar.

Los estándares de Fairtrade que definen qué es o no es permitido en cuanto al trabajo de los niños y las niñas, se basan no solamente en la principal normatividad internacional (Convenios 182 y 138 de la OIT, Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU), sino también indican que se debe de respetar las respectivas legislaciones nacionales de cada país.

El trabajo infantil es definido por la Organización Internacional del Trabajo como la participación de los niños, niñas o los adolescentes menores de 18 años en trabajos que les privan de su niñez, su potencial y su dignidad, que son peligrosos y perjudiciales para su desarrollo físico y psicológico e interfieren con su escolarización.

Importancia del cumplimiento de los estándares laborales para Fairtrade

Los principios del comercio justo se basan en los códigos de derechos humanos internacionalmente aceptados, siendo uno de estos principios el de promover unas formas de producción social, económica y ambientalmente más sostenibles e inclusivas, así como respetuosas con los derechos de las personas, incluyendo los derechos laborales internacionales que promueven el trabajo decente.

Los estándares laborales de Fairtrade se basan en los cuatro derechos y principios fundamentales del trabajo reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT): no discriminación en el empleo, la libertad de asociación y pertenecer a sindicatos, el no empleo de trabajo infantil y el no empleo de trabajo forzoso.

En América Latina y el Caribe, existen 12,5 millones (8,8%) de niños en situación de trabajo infantil, de los cuales 9,6 millones (6,8%) efectúan trabajos peligrosos. Aunque presente en todos los sectores económicos, el sector de la agricultura continúa siendo el sector con el mayor número de niños y niñas en situación de trabajo infantil (58,6%).

Práctica y acciones desde CLAC para el cumplimiento de los estándares

Asumiendo plenamente los estándares de Fairtrade, CLAC ha adoptado un compromiso de fomentar el bienestar infantil, así como de salvaguardar a los niños y niñas ante cualquier forma de amenaza o daño en el marco de sus operaciones. Igualmente asumimos el compromiso de proteger a cualquier adulto que no sea capaz de protegerse a sí mismo frente a prácticas de abuso o de explotación seria que se den en el ámbito laboral, como pueden ser situaciones de trabajo forzoso y que afecten considerablemente su bienestar.

Este compromiso se formalizó el pasado noviembre de 2015 con la Política de protección infantil y del adulto vulnerable, la cual define unas líneas de acción orientadas tanto a la prevención del trabajo infantil, como a brindar protección a las personas afectadas, ante casos específicos que se puedan presentar en el marco de la producción de comercio justo.

Entre otros procedimientos definidos por la política, la misma responsabiliza a los directivos, el personal de CLAC, así como a cualquier otra persona que trabaja, colabora o nos visita en campo a reportar internamente cualquier sospecha o situación confirmada de trabajo infantil o trabajo forzoso. Tras ese reporte inicial, CLAC se compromete a verificar la situación reportada y a buscar, en función de cada caso, los apoyos locales necesarios con el fin de brindar una protección a la persona afectada.

Los estándares de Fairtrade que definen qué es o no es permitido en cuanto al trabajo de los niños y las niñas, se basan no solamente en la principal normatividad internacional (Convenios 182 y 138 de la OIT, Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU), sino también indican que se debe de respetar las respectivas legislaciones nacionales de cada país.

El trabajo infantil es definido por la Organización Internacional del Trabajo como la participación de los niños, niñas o los adolescentes menores de 18 años en trabajos que les privan de su niñez, su potencial y su dignidad, que son peligrosos y perjudiciales para su desarrollo físico y psicológico e interfieren con su escolarización.

Incidencia constante para atender un gran reto

Reconocemos que el trabajo infantil y el trabajo forzoso son problemáticas complejas y multi-causales y que las respuestas a las mismas también dependen de la acción conjunta entre varios actores cuyos roles se complementan.

Algunas de las causas más profundas del trabajo infantil van más allá de nuestra propia capacidad de acción y existen varias limitantes en los contextos donde se desenvuelven nuestros productores: situaciones de desigualdad, de pobreza, de falta de acceso a servicios sociales, de salud, educativos, y de limitada capacidad gubernamental para garantizar nuestros derechos; a pesar de que existan tratados internacionales y leyes nacionales, su aplicación aún es insuficiente y los mecanismos para hacer frente a las prácticas perjudiciales de trabajo infantil o forzoso son escasos o a veces inexistentes.

La limitada capacidad que en muchos casos tienen los productores(as) para cumplir plenamente con los estándares de trabajo decente y derechos laborales tiene que ver con la falta de ingresos dignos que permitan al productor(a) y a su familia tener un nivel de vida digno e invertir en la educación y el bienestar de los hijos e hijas, o garantizar salarios y condiciones decentes para sus trabajadores(as).La falta de ingreso digno repercute negativamente en las condiciones de vida de los propios productores(as), sus familias y sus trabajadores(as) temporales o permanentes.

También repercute en el interés de las nuevas generaciones en permanecer en el campo y seguir el sendero de sus familias campesinas. Si el trabajo de campo pierde su atractivo y ya no es visto como una alternativa de ingresos viable por las nuevas generaciones tenemos un gran reto de asegurar la inclusión generacional y la sostenibilidad futura de la producción a escala familiar.

El sistema Fairtrade, a través de las diferentes garantías que ofrece a los productores,  busca invertir esa situación pero estos esfuerzos aún no son suficientes.

Llamado de CLAC

Desde CLAC hacemos un llamado a todos los actores involucrados en el comercio justo (incluyendo los exportadores, importadores, grandes superficies y supermercados, consumidores finales), así como a instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil, a trabajar juntos con los productores(as) y trabajadores(as) del comercio justo para asegurar ingresos y salarios dignos, y garantizar condiciones laborales, sociales y ambientales adecuadas, que nos ayuden a mejorar la vida de los productores(as) del campo, sus familias y sus comunidades.

No dude en ponerse en contacto con CLAC para ayudarle a resolver cualquier pregunta respecto al cumplimiento de los estándares laborales para el Comercio Justo o sobre nuestra política de protección infantil y del adulto vulnerable.

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