Soberanía alimentaria

La Soberanía alimentaria, diversificación productiva y el comercio justo local son apuestas necesarias para la construcción de sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes.

Las organizaciones de pequeños productores(as) de comercio justo, articuladas a nivel regional a través de CLAC, han incluido la soberanía alimentaria como parte de los ejes transversales de trabajo. A partir de ello se evidencia que la Soberanía Alimentaria no solo se trata de garantizar el acceso a los alimentos, sino también garantizar el derecho de las poblaciones (especialmente rurales) a construir un modelo productivo, de distribución y consumo adecuado para su realidad local. Dicho modelo debe ser compatible con la sostenibilidad de la madre tierra y el planeta, inclusivo y en busca de una mayor equidad.

Junto a la soberanía alimentaria, varios movimientos campesinos en el mundo están promoviendo la agroecología como “modo de ser, de vivir y de producir”, y también como “proceso social, cultural y político”, que armoniza las relaciones entre la naturaleza y los seres humanos. Así mismo, busca la revalorización de los territorios, la defensa del agua y las semillas nativas, el patrimonio cultural de los pueblos rurales y todas las herencias ancestrales. Junto a los movimientos sociales y campesinos, por ejemplo el MAELA (Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe), existen varias organizaciones no gubernamentales y centros de investigación que acompañan a los pequeños productores(as), comunidades indígenas y organizaciones campesinas en sus procesos de investigación, sensibilización e incidencia.

Por ejemplo, GRAIN, «una pequeña organización internacional que trabaja apoyando a campesinos y a movimientos sociales en sus luchas por lograr sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y controlados comunitariamente». Son buenos ejemplos de actores involucrados activamente en la promoción de la soberanía alimentaria, la agroecología y el derecho a una alimentación sana, nutritiva y accesible para todos.

Agroecología y diversidad productiva

Desde el movimiento por un comercio justo y solidario, especialmente como CLAC, miramos con preocupación estos aspectos. Los actuales desafíos, sobre todo a raíz de los efectos negativos del cambio climático, cada día más evidentes y preocupantes para nuestros miembros, nos han llevado a reflexionar más profundamente sobre la necesidad de visibilizar y fomentar los procesos de diversificación productiva, por diferentes razones:

  1. La diversificación productiva en las parcelas permite ampliar las dietas de las familias campesinas, con efectos muy importantes en el balance nutricional de las personas y la soberanía alimentaria de las comunidades rurales.
  2. La diversificación productiva, especialmente en cultivos agroecológicos, sistemas agroforestales o con restauración ecológica, permite mantener vivos los suelos, devolver materia orgánica y reestablecer buenos niveles de biodiversidad, que se están perdiendo en los monocultivos, cultivos transgénicos, etc. Estas metodologías productivas, además, facilitan una mejor adaptación de los cultivos al cambio climático.
  3. La diversificación productiva (no solo a nivel de finca, sino también hacia otros eslabones de la cadena productiva/comercial, incluyendo productos terminados, de mayor valor agregado) permite alimentar los mercados locales y nacionales, reduciendo la dependencia de factores externos, construyendo soberanía económica y alimentaria y, posiblemente, generando nuevas relaciones de economía solidaria entre diferentes actores locales y nacionales. Estas nuevas relaciones fomentan, además, mayor inclusión de mujeres y jóvenes en las actividades productivas y comerciales de las mismas organizaciones comunitarias.

Llamado público de CLAC

Desde la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo – CLAC-, hacemos un llamado a los actores públicos, privados, de la sociedad civil y del sector económico solidario, a que tomen medidas concretas para defender la soberanía alimentaria de los pueblos y promuevan la agroecología, una agricultura diversificada y sostenible, y sus vinculaciones con todas las experiencias de economía solidaria, incluyendo naturalmente el comercio justo. Nuestros agricultores(as) y trabajadores(as) rurales necesitan consumidores conscientes y comprometidos. El consumo responsable siempre irá de la mano con un comercio más justo, solidario y equitativo.

Solo con el compromiso de todos los actores de la cadena podremos construir sistemas alimentarios más sostenibles y resilientes, garantizado a todos y todas el derecho a una alimentación sana y nutritiva, y apostando por patrones productivos y de consumo menos excluyentes e insostenibles que los que existen actualmente.

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